Oct
25
He empezado a escribir el segundo volumen de mi particular trilogía. Desde ya disponible aquí.
Sep
18
Hace ya más de medio año decidí dejar mi anterior trabajo y toda la vida tan estupenda que llevaba adjunta, para a continuación emigrar a Capital City en busca de nuevas aventuras y, sobre todo, de tiempo de desconexión del callejón sin salida profesional en el que acabé metido. Desde entonces la pregunta más recurrente en cada regreso pola terriña ha sido aquello de ‘¿y qué tal por Madrid?’.
Pregunta facilona y de cortesía que rara vez busca un desarrollo con su correspondiente planteamiento, nudo y desenlace, pero quien les escribe, de naturaleza metódica y en general amigo de la verdad, a falta de respuestas concretas, acababa siempre enredándose en evasivas. Más o menos superado el shock del cambio, ahora ya tengo respuestas, para los que les interesen, el resto pueden dejar de leer aquí.
Sobre aquello de que la ciudad no es para mí, y en particular esta, no había ni hay dudas. Asumido está que es un peaje, un mal necesario. Ahora que el clima desértico se ha esfumado y que llega el otoño, Madrid y yo nos vamos entendiendo mejor. Además, el destino ha traido a algún amigo más hasta aquí, cosa que siempre es de agradecer. Pero me ponga como me ponga, ya sea porque Coruña deja el listón muy alto, ya sea porque en mis recuerdos la capital esté estigmatizada, ya sea porque objetivamente no es un lugar muy habitable… dudo mucho que, el día que la tenga que dejar, sienta otras pena que no sea por las persona que aquí se queden.
Profesionalmente, con un cambio tan radical y viniendo del paraiso laboral que es la Universidad -económicamente es evidente que no lo es, en lo extrictamente profesional, apariencias aparte y salvando excepciones, posiblemente tampoco, pero hay muchísimo más, ¡y bueno!-, eran necesarios tiempo y hechos para sopesar el cambio. Han pasado meses ya, tiempo suficiente para superar el susto, acomodarse, sacar adelante algún proyecto de dimensión y responsabilidad que hace medio año ni considesaría llevar a cabo nunca -tocará post un día de estos-, aprender y poner en práctica todo eso sobre lo que solía leer… En definitiva, ha pasado tiempo para tener una opinión con algo de fundamento.
Ha pasado tiempo para saber que es seguro que en algo más de tiempo, mucho o poco, ya se verá, me aburriré de tener jefes, plazos, objetivos serios, horarios, responsabilidades… Segurísimo. Aunque fuese tan afortunado que mi vida discurriese únicamente por empresas tan especiales como esta a la que el azar me ha traido, seguro odiaré todo eso. Y aun así, aun sumándole todos los inconvenientes que me ha reportado el cambio, aun sin poder tener la seguridad de que el futuro será color de rosa, pese a ni siquiera poder intuir hasta donde me llevará, aun añorando día sí día también todo lo bueno que tenía, profesionalmente, para ser claros, estoy que meo miel y defeco pastelitos.
Mi consejo para todo el que dude como lo hice yo en su momento está, por más que me pese, muy en la línea del Paulo Coelho, escritor de ñoñeces de autoayuda malas malísimas: persigan sus sueños, y muevan el culo, que el arroz se pasa en 0,5.
Aug
30
Las últimas semanas, unas veces con unos, otras con otros, he pasado varias veces por ‘La escalera de Jacob‘, un bar/antro de buen gusto ubicado por la zona de Lavapiés. Además del bar, en ‘La escalera de Jacob’ se encuentran unas cuantas salas riquiñas y de aforo bastante reducido -lo que acaba resultando en un ambiente familiar, cosa que se echa de menos en este pueblo tan grande- que dedican a espectáculos diversos -y a precios populares-.
Nosotros hemos asistido a ‘Relatos eróticos‘, un monólogo de mucha risa y cochinadas inocentes interpretado la señorita Victoria Siedlecki, a ‘Cabal por Greca‘, una sesión de mentalismo bien entretenida, y a ‘Humorymagia a2a2‘, una mezcla de monólogo, humor y magia de mano de Jaime Figueroa y otro señor de rizos -aunque tengo entendido que según el día los protagonistas son diferentes-.
Ninguno ha decepcionado, y ya que nos han pedido que usemos el boca-oreja para que puedan seguir ganándose los garbanzos, aquí estoy yo. Tocará ir más veces a conocer el resto de la cartelera. Si ustedes tienen ocasión deberían de hacer lo mismo, y ya si es conmigo, mejor que mejor.
Aug
22
¡Un mes sin posts! ¡Dos meses dos sin asomarme a mis GTalk’s y MSN’s! ¡Un escándalo!
Vale que es más difícil mantener un panfleto cuando las horas de trabajo sólo se dedican a trabajar, y los ratos libres a hacer el friki indagando en torno a ideas que nacen en el trabajo. El último ejemplo hoy mismo: pese a la semanita que llevo, no he podido resistir madrugar para ponerme a leer sobre IPVS y he tenido que contenerme para no empezar a implementar un prototipo alternativo al ortopédico ldirectord. Vale que los findes no son lo que eran, que cuando no hay alguna visita, soy yo el que vuela á terriña, y cuando no, el calor de este pueblo hostil no motiva para hacer nada.
En suma, hay menos hueco al tedio en el que se gestaban muchos posts. Aun así, el motivo último de este parón es de los Caralibros, los Tuentis, los Tuíteres and so on. Salvo los blogs sesudos de señores con gafas, los agregadores de tontadas para compartir con amigos y conocidos -es decir, la mayoría de blogs- se desinflan en el momento que casi todos nuestros contactos están disponibles en las redes sociales de turno. Como herramientas de comunicación e intercambio de tontadas son invatibles en comocidad, con la ventaja de ofrecer un control más fino de nuestra privacidad. ¿Les ha pasado a ustedes lo mismo con sus blogs?
No teman fanáticos, ¡seguiré escribiendo! Este no es el anuncio de una muerte -o sí-; sólo es una invitación a que se unan -los pocos que queden- a FaceBook/Tuenti para seguir en contacto más de cerca. En Twitter no esperen nada de mi. No le veo la gracia.

Jul
25
Hace un rato, mientras hacía un pis en uno de los restaurantes que frecuento por la capital, me he fijado en lo que tenía delante de las narices.

¿Chascarrilo intencionado o dramático desenlace? xD
Jul
24
Servidor de ustedes, ignorante como es de casi todo lo que se debe saber, a ratos, normalmente en la intimidad, y como cualquier otro mortal, tiene ramalazos de vanidad. Suerte de las lecciones de humildad que periódicamente lo devuelven a uno a su lugar. Sin ir más lejos, ayer, que descubrí un utilísimo comando Unix que no conocía: el watch. ¿Cómo es posible que descubra algo tan básico a estas alturas? ¡No somos nadie! xD
Jul
23
El finde se la semana pasada estuve en Galicia. Esta vez, para máximizar el tiempo de ocio y a su vez minimizar el desembolso económico, en lugar de desplazarme hasta mi querida Coruñita, nos instalamos en Santiago.
Obviamente ya había estado antes por Compostela, pero nunca sin un plan definido, sin otra cosa que hacer que no sea pasear, cotillear parques y tiendas, comer bien, hacer fotos… Además el tiempo acompañó, brindando la oportunidad para descubrir algunos rincones por lo que nunca había estado, conocer el famoso Parque de Bonaval -me encanta-, retozar por céspedes varios, etc.
En definitiva, un finde estupendo que ha sacado a flote una duda. Como saben, Madrid me horroriza, aunque más o menos superado el trauma de los primeros meses por haber dejado tanto y tan bueno atrás, actualmente se presenta como lo que es, una experiencia, insuperable en lo profesional -disfruto con mi trabajo como ya casi no recordaba-, y positiva en lo personal -mala cosa el inmovilismo para tener puntos de referencia-. Eso sí, una experiencia con fecha de caducidad y que me llevará de vuelta á terriña.
Todo estaba planeado: un tiempo por la capital, quién sabe si algún otro destino a continuación, y más pronto que tarde de regreso en A Coruña. Cosa mala lo que a mi me gusta Coruña oigan. Pero… ¿y por qué no Compostela? Esa es la pregunta que me ronda por la cabeza últimamente.
Y no deja de ser curioso que casi todos con quienes he compartido esta idea, sobre todo esos que han vivido unos años en Santiago, coinciden en que es una locura, que Santiago es un lugar horrendo en el que vivir más de unos pocos meses. Así que amigos, a céntimo de Euro la respuesta, buenas razones para no establecerse en Santiago de Compostela, como por ejemplo, ‘llueve día sí, día también’, un, dos, tres, respondan otra vez!




















