Personalmente me encuentro genial, pero al mismo tiempo estoy muy confundido. Estos meses están siendo raros-raros-raros y la incertidumbre se acumula y hace todo extraño. Hay demasiados cambios, muchas piezas a mi alrededor recolocándose y tengo muchas decisiones importantes que tomar. Lo bueno de todo esto es que rompe con la monotonía y que casi todas las historias siempre acaban con un final feliz.

Lo de la derecha en la última foto que hice en la casa de Bristol. Es el rincon de la cocina mas bonito. Todo gira y gira. Así me siento hoy.

Y hablando de cambios, necesitaría un nuevo monitor. Si alquien me quiere lo suficiente podría sacarme una sonrisa regalándome este.
Ya estoy en A Coruña desde el jueves por la tarde/noche, pero hay demasiado que contar y no me apetece escribir. Por ahora les dejo la primera encuesta del weblog. La votación sólamente estará abierta durante cuatro semanas, así que apresúrense y dejen su voto. Ya les contaré de que va el tema.
Como pueden leer, ayer pronostiqué unos días de silencio por aquí y ya no se está cumpliendo. Hoy estoy demasiado inquieto como para ponerme a tunear UML’s o hace skins para esta web. Mañana, eso de las 8 de la mañana, comenzará el viaje de vuelta a España (!). Media hora en un taxi, dos horas y pico en un autobus, unas tres horas en dos aviones, unos minutos en coche y varias horas de espera en aeropuertos y estaciones es lo que me separa de A Coruña. Hasta ahora me he entretenido haciendo la maleta y escribiendo una postal para despedirme de Eve y Martin (los caseros), pero se me acaban los recursos para mantener la calma. El escribir un post no previsto en lo que me queda.

La maleta pesa unos 35 kilos y difícilmente consigo despegarla unos pocos centímetros del suelo, y para eso sólo unos pocos segundos. Hace tres meses, en la ida, ya me parecía que pesaba una tonelada y eran solo 23 kilos, que por cierto es lo máximo facturable con Iberia cuando el destino es UK. Supongo que mañana, en el mejor de los casos, me desplumarán pagando el exceso de equipaje. Y lo peor es que he tirado cosas y me dejo aquí algunas tonterias. Vale que cosas como un reloj/despertador barato con enchufe inglés sirve de poco en España, pero me gustaria llevarme todos esos trastos.

Estoy deseando volver a España, pero voy a echar de menos esto. Sobre todo a la gente que he conocido. El país, en fin, no es muy de mi gusto, así que lo olvidaré fácilmente. Igual si fuera mán sencillo comunicarse cambiaría un poco de idea. No lo sé.

En cuanto a la gente dentro de un rato vendrán Eve y Martin para despedirse. Son las últimas dos personas de las que me despediré. Con ayuda de Luís les escribí una postal navideña bastante empalagosa diciéndoles un par de babosadas de esas que a todos nos gusta escuchar. Son las primeras personas de Bristol que conocí y sin duda las mejores. Todo lo que escribiese se quedaría corto. Vaya, sin rodeos, que me da muchísica pena no poder voler a verlos nunca. Lo que mas me desconcierta en lo del “nunca”, porque siendo realistas no los volveré a ver, y sin embargo no se ha muerto nadie. Es una sensación extraña.

Y bueno, para que no sólo tengan que leer estas batallas gloriosas que se la traerán bastante al fresco, les dejo un mail que me mandó el otro dia Rich. Rich es uno de los ingleses que viven en esta casa. Es de Birmingham, con su acento brummie y una dosis de slang en el lenguaje que no hay manera de entenderlo. Pues bien, aparte de todo eso pertenece a esa especie de gente que disfruta compartiendo con todas las direcciones de correo de su agenda cualquier estupidez que le envien. No son necesarias más explicaciones; todos conocemos a alguién así. Nota mental: escribir un post sobre estos amistosos espameadores.

Divagaciones aparte, este en el mail,

Dear Santa,

You must be surprised that i’m writing you today, the 26th of December. Well, I would very much like to clear up certain things that have occured since the beginning of the month. when, filled wit illusion, I wrote my letter. I asked for a bicycle, an electric trainset, a pair of roller blades, and a football uniform. I destroyed my brain studying the whole year. Not only was I the first in my class, but i had the best grades in the whole school. I’m not going to lie to you, there was no one in my entire neighborhood that behaved better than me. With my parents, my brothers, my friends, and with my neighbors. I would go on errands, and even help the elderly cross the street. There was virtually nothing within reach that I would not do for humanity.

What balls do you have leaving me a fucking yoyo, a lame whistle, and a pair of ugly socks. What the fuck were you thinking, you fat prick, that you’ve taken me for a sucker the whole fucking year to come out with some shit like this under the ree. As you hadn’t fucked me enough, you gave that little queef across the street so many toys that he can’t even walk into his house.

Don’t let me see you trying to fit your big fat ass down my chimney next year. I’ll fuck you up. I’ll throw rocks at those stupid reindeer and scare them away so that you’ll have to walk back to the fucking north pole, just like i have to do now since you didn’t get me that fucking bike. FUCK YOU SANTA. Next year you’ll find out how bad I can be, you FAT COCKSUCKER.

Sincerely,
Little johnny

¿Les recuerda a algo?. A ver que más sorpresas me depara estar en la lista de spam amistoso de algunos ingleses. Sean felices. El próximo post será desde España!!
Los más mal intencionados seguro que pensaron que ya había mandado a tomar por culo lo del weblog, que ya se sabe lo poco estable que soy y todo eso. Pues no. Al menos esta vez no. Desde hace semana y pico estoy jugando con UML, Drupal, Zope, Plone, Quills, IPtables, bridges ethernet, Nucleus, COREBlog y no sé cuantas cosas más para autoalojarme, informáticamente hablando. Y entre ayer y hoy lo he puesto en práctica. Esa es la razón de tanto silencio. Más o menos ya debería de funcionar todo, aunque dejará de hacerlo a ratos, cuando agregue módulos, le de los últimos toques a la UML y haga un tema que le de un aspecto aceptable a todo esto. Por ello, el silencio continuará durante alguno días. Cuando todo acabé ya les contaré como lo he hecho y lo que he aprendido, por si es de utilidad para alguien. Disfruten las vacaciones y que el próximo año sus sueños se hagan realidad.
Más despedidas. Ayer cené con Denise y Rob en nuestra última presunta clase de inglés/castellano. Esta vez fuimos a un pub a diez minutos caminando desde donde vivo: el Staple Hill Oak Pub. La comida de pub es la que más me gusta de Inglaterra. Si pudiera comer todos los días así no me quejaría tanto de las guarradas con las que se alimenta esta gente.

Una de las diferencias respecto a España es eso de comer en un pub. El concepto de pub español no tiene nada que ver con el de aquí. Aparte de eso, imaginándose el pub como un restaurante español barato en el cual las mesas están en torno a una barra central, el modo de pedir me parece mucho más práctico aquí (aunque creo que es común a otros muchos países). En general, tanto en pubs como en cafeterías eso de tener unos camareros atendiendo las mesas no existe. En las cafeterías se pide en un punto de la barra y se lo lleva uno personalmente a su mesa, a la calle (lo del take away les encanta) o a una se esas barras que colocan en la parte interior del escaparate de los locales, de modo que uno toma su café y su muffin con la nariz pegada al escaparate y mirando a la gente circular por la calle. Esto a Mosky le recordará a los servicios secretos que se reunen en el casino de Caión. El concepto es totalmente equivalente y con toda probabilidad importado por rudos marineros que hacian la ruta Caión-Bristol.

Pues es los pubs es como en las cafeterías sólo que por cuestiones logísticas un poco más complejo. El procedimiento es llegar, buscar una mesa, sentarse y mirar la carta para decidir que tomar, fijarse en el número que tiene grabado la mesa (a veces no tiene, y se asigna en el momento de pedir), buscar el punto de la barra donde se pide, pedir, indicando el número de mesa que ocupamos (si procede), y volver con las bebidas a la mesa. Antes de sentarnos, si no hay cubiertos en la mesa, habrá que buscar el punto donde se recojen (por supuesto, si no nos los han facilitado en el momento de pedir). Después sólo queda sentarse y esperar a que llegue un camarero con la comida. Como ven requiere un poco menos de pasividad por parte del cliente, pero resulta mucho más práctico que la costumbre española de la espera en la mesa estirando el cuello para llamar la atención de un camarero cuando ya hemos decidido que tomar, y evitando cruzar la mirada con él cuando aun estamos pensando. Eso sí, cuando uno no sabe todo esto y entra por primera vez a comer en uno de estos pubs se puede frustrar esperando y esperando en la mesa a que alguien les atienda. Laura y yo vivimos hace unos meses esa lamentable situación. De todos modos, en los restaurantes las cosas ya vuelven a ser como en España.

En fin, la cena fue muy agradable y terminó con sorpresa. A pesar de conocernos lo justo, me hicieron un regalo de despedida, con postal de navidad incluida. Por supuesto no esperaba nada así y me entró otro momento blandengue. Ese tipo de regalos totalmente inesperados son los que más ilusión hacen, aunque sea un grano de arroz con dedicatoria. Como bien nos enseñó John en sus clases de inglés, esta gente no abre los regalos en el momento de la entrega. Parece ser que aquí las costumbre es abrirlos al llegar a casa, así que eso hice. Bueno, en realidad les dije que no lo abriría hasta el día 25, pero por supuesto mentía. Además, imaginen que fuese algo frágil y lo meto con todo el equipaje (así es como me justifiqué yo mismo). Resultó ser un kit de desayuno inglés, con sus galletas, te y mermelada. Debería haberles dicho que no me gusta el te. Aun así supongo que podré usarlo como ambientador.

Y eso es todo. Dos personitas más de las que ya me he despedido. Durante la cena me contaron todas las bobadas propias de la navidad inglesa y yo les conté las equivalentes de la española. Además me contaron más detalles sobre el viaje que harán el próximo año. Van a dejar sus trabajos, vender su casa y gastar todos sus ahorros en un viaje de seis meses por la mayor parte Suramérica (por eso estan aprendiendo castellano) y la zona de Nueva Zelanda. Y oiga, que son gente cuerda, no crean. Pero que ponen por delante el “enjoy it” al tener un trabajo muy bien pagado (y aburrido) o una casa en la mejor zona y el mejor coche. Espero volver a verlos porque me lo he pasado muy bien con ellos estos meses.

P.D.: Por qué no usar documentos .DOC :D
Como diría el ex-portavoz del Gobierno del PP, si este weblog fuese una niña, a los dieciocho años le habrían permitido ponerse de largo, y si fuese un ciudadano habría podido votar. El caso es que ha estado de cumpleaños, cumpliendo su primer mesecito, y yo le he tenido abandonado. Soy una padre irresponsable. Algo tendrá que ver con mis cromosomas, como diría el mundialmente reconocido y galardonado científico español Don Manuel Fraga. En fin, dejando aparte las estupideces de quien todavía no ha salido de la cueva, les resumiré lo que ha dado de si la semana.

A efectos prácticos el lunes terminé la estancia en Bristol, y lo hice dando una clase de una hora a un grupo de alumnos de mi advisor y a algún profesor que se pasó por allí. Se trataba de hacer un rápido tutorial sobre Erlang, presentar algunas aplicaciones reales implementadas en ese lenguaje, ofrecer algún detalle técnico del runtime system y dar una idea de lo que es HiPE. La prueba fue superada con éxito, aunque yo me quedé muy poco satisfecho: de lo que hablaba y al nivel que debía contarlo sabía más que de sobra como para hacerlo ameno, interesante y comprensible, pero una vez más, estaba ahi el idioma para dar por culo, con lo que todo se quedo en un marrón-superado-con-la-mayor-dignidad-posible. Además, cuando terminé, me enteré de que en la UWE no se enseña ningun lenguaje funcional, con lo que las bromas que hacía sobre la programación funcional creo que solo me hiceron gracia a mi mismo.

El martes ya me desperté con look vacacional, y cambié la mochila del portatil por el bolso con cámara de fotos y mapa de Bristol. Me acerqué de nuevo a la UWE, esta vez para terminar la estancia a efectos administrativos: devolución de llaves y recogida de la carta donde mi advisor dice lo estupendo que ha sido tenerme allí, lo muchísimo que he trabajado y todas esas cosas que se dicen en esas cartas necesarias para que en España le paguen a uno el dinero de becas y similares. También fueron las primeras despedidas. Como no, la despedida de Rob, el advisor, y de Ben y de Asim, un argelino y un pakistaní compañeros de despacho durante estas semanas. Por la noche me despedí también de Agustín, un erasmus cordobés muy buena gente, medio vecino e invitado habitual de la casa hippie. Entre las despedidas y el último paseo por los pasillos de la UWE me entró una sensación que me recordaba a la del último año de colegio o de instituto (la de universidad no la tengo, al menos de forma completa, porque aun no me he ido del edificio), cuando sabes que no vas a volver por allí y que no vas a volver a ver a mucha gente con la que has compartido cosas. Mientras salía del edificio me entró un momento blandengue, pero nada que no se compense con las ganas de volver a A Coruña.

Y el miércoles, segundo viaje a Londres. Esta vez fuí yo sólo y la idea era dar un paseo con calma por la ciudad, ya sin preocuparse por llegar a tiempo a todos sitios o por estar pensando en sacar todas las fotos importantes. Aun así algunas fotos saqué y las pueden ver donde siempre. Como esta vez había menos pausas para retratarse con los piedros importantes he terminado destrozado de tanto caminar. La vuelta en autobús fue una agonía y ahora mismo la pierna derecha no se si algún día volverá a ser la misma. Me dirán que vaya tontería, que como no cojo el metro. Claro que fuí en metro a casi todos los sitios. Si a uno le cobran 4,80 libras por un billete all-day de metro tiende a usarlo todo lo que puede, pero el ajetreo de bajar y subir escaleras de estaciones de metro estoy empezando a pensar que cansa más que caminar por la superficie.

Y hablando del metro, ayer me fijé en una tontería que igual es común a todos los metros del mundo, pero en la que nunca me había fijado: las zonas del metro donde hay el melenudo de turno tocando la guitarra u otro instrumento están marcadas. Es decir, no es un lugar casual, están ahi premeditadamente y supongo que tendrán su nombre asociado. Es más, recuerdo que alguien me contaba que en no se que ciudad la gente que tocaba en el metro debía pasar un casting para cumplir unos mínimos. Hasta puede que fuese Londres. Sea como sea, le da un ambiente muy especial al metro. En uno de los pasillos había alguien tocando el Imagine de John Lenon con un guitarra, con el sonido a lo lejos del metro y con gente y gente de todo tipo caminando. Era una imagen muy muy bonita, de esas para las que las cámaras de fotos no sirven de nada.

Mi opinión sobre Londres ya la tienen en el post de la visita de hace un par de semanas y esta vez no he visto nada que me haya hecho cambiar de idea. Esta muy bien para pasar unas semanas y verlo con calma o si existiese el teletransporte para acercarse por allí con cierta frecuencia, pero no para vivir. A falta de teletransporte siempre nos quedará esto. A ver si esta vez es la buena.

Todo comenzo con la visita al Buckingham Palace y con un paseo tranquilo por el Green Park y el St. James’s Park. Esta vez me coincidió el cambio de guardia. Lo vi un rato pero me fuí enseguida agobiado por turistas que estaban como locos sacando fotos y por los gritos de españoles buscando a otros del grupo en la muchedumbre. Desde allí caminé hasta el Big Ben, me compré por dos libras de nada un minibocadillo prefabricado en el Tesco y me lo comí mientras caminaba desde la Westminster Abbey hasta Trafalgar Square (recorrido en el que no hay ni una sola papelera). Al llegar vi que había montado un pollo navideño, con gente cantando villancicos, niños haciendo muñecos de nieve con nieve recien fabricada y una pantalla gigante promocionando el London 2012. Vi con pena los leones gigantes sobre los que no me pude hacer foto la otra vez por los problemas con mi espalda, retraré al árbol de navidad con el que obsequian cada año los noruegos a los ingleses (el cual tenía un aspecto bastante pocho) y entré en la National Gallery.

Lo de la National Galley era el punto cultural de la visita. Pero cuando uno no entiende nada de nada del tema, no lleva un asesor con la paciencia suficiente para que le ayude y encima va viendo el reloj para que le de tiempo a visitar el resto de sitios que había planificado, el resultado en que se sale enseguida de la National Galley. Estube dentro como una hora y di la visita por terminada cuando encontré “Los girasoles” de Van Gogh (recomendación de Dani). Lo siguiente fue buscar la parada de metro mas próxima para ir camino al Soho.

En el Soho tenía dos objetivos que pensé serían triviales: comprarme unas esposas y una bandera de la paz. Pues no hubo forma. Caminé por todas las calles hasta que noté que todo me empezaba a resultar familiar. Para la bandera no encontré ni una tienda en la que viese posibilades de que la tuvieran. Y en cuanto a las esposas, en el par de sex-shops en los que entré las que encontré no eran de mi gusto. Al menos conocí la zona. No esta mal, pero tampoco es nada impresionante. Después de tanta vuelta me perdí completamente. Cuando ya me iba sin los objetivos cumplidos, caminando en una dirección al azar para dar con una calle principal y orientarme, aparecí en una calle cuyo nombre no recuerdo pero podría llamarse Sexshop St. Un sitio fantástico lleno de sex-shops y espectáculos porno es directo. Rondé un poco aquello y finalmente salí de Soho.

Busqué la parada de metro más próxima y me fuí a Camden Town. Agustín me comentó el martes que era una zona hippie, con mercadillo y esas cosas. La verdad es que iba en el metro bastante escéptico, pero en cuando llegué y asomé la nariz fuera de la estación fue genial. Si tengo que recomendar algo de todo lo que he visto de Londres sería sin duda Camden Town. Es el típico mercado que hay en cualquier ciudad, con puestos amontonados unos sobre otros, pero con la diferencia de que lo que allí se vende no son pantalones Lebis y accesorios de cocina baratos. Aparte de que es un laberinto de calles y túneles con más y más puestos, el target son toda la variedad de tribus urbanas que existen. La sensación caminando por alli en la de “buen rollito hermano”. Genial, genial, genial, genial… Iba caminando con una sonrisa de oreja a oreja como un idiota. Cada zona tenía música de fondo salida de algún puesto con alguna radio vieja sonando, abundando cosas como Bob Marley y Manu Chao, aunque a veces mezclado con Enrique Iglesias. Las camisetas con la hoz y el martillo, los “magic mushrooms”, las rastas, el incienso, el aire de barrio marginal, los piercings y los tatuajes, los vendedores de droga (hasta a mi me ofrecieron hachis!), el glamour de lo cutre, la gente… Fan-tás-ti-co! Aquí encontré más esposas, aunque seguían sin convencerme, y encontré muchas banderas, aunque no la de la paz, supongo que por la gran demanda que tendrá. Sólo vi una en uno de los puestos de setas alucinógenas, que resultó no estar en venta por que era decoración. Aun así me fui enctantado del sitio.

Ya se estaba haciendo de noche. Después de coger un par de metros llegué a la St. Paul’s Cathedral. Era uno de los sitios básicos que hay que visitar y que habíamos olvidado la otra vez que vinimos a Londres. Sólo la vi por fuera, pero es muy bonita e impresionante, y también muy poco inglesa (parece ser que el arquitecto era italiano). ¿Será coincidencia? Mientras estaba con las fotos de rigor me llamó el Cherubino y me hizo ir hasta el British Museum para poco después volver a St. Paul. Para entonces yo ya estaba hecho polvo y sólo de pensar en el viaje de vuelta a Bristol ya me hundía. Tomamos algo, nos sentimos super-cosmopolitas-osea y me acompañó hasta la Victoria Station. Ahí recuperé algunas fuerzas en el McDonalds y 15 minutos antes de que saliera mi autobús cada uno tomo su camino de vuelta para su nido. Yo viví un momento tensión cuando me di cuenta que no sabía donde quedaba exactamente la estación de autobuses, pero al final llegue con cinco amplios minutos de holgura.

Finalmente llegada a Bristol. En un estado físico lamentable me arrasté hasta la casa y allí me despedí de Dani, que a estas horas ya debe haber aterrizado en Valencia. Esta es otra de las despedidas que me dan mucha pena, porque es otro buenazo y de las personas con las que he pasado más tiempo aquí. Nos dijimos aquello de si voy a Galicia o vienes a Valencia no dudes en avisar. A ver si es cierto, porque a mi me apetece desde hace ya bastante ir a Valencia.
Mil veces más repetiré
una vez y otra vez
una vez y otra vez
mil maneras de decir te quiero

Y sé muy bien que puedo y podré
si mi corazón una vez y otra vez
te hace comprender que yo te espero

Cuántas veces me derrumbo
y alzo el vuelo en un segundo
tengo que aprender de cada error

Tropezar, caer y al final
es tu nombre mi única verdad

Una vez y otra vez y otra vez

Y hoy, habrá un baile para dos
atados tu y yo
bailando soñaré, que todo está bien
y así, quiero amanecer
siempre

Cuantas veces diré, una vez y otra vez
una vez y otra vez
sin saber quien oye mis palabras
  Quiero creer que voy a poder
sé que pude huir pero me quedé
nunca me importó perder batallas

Casi pierdo la razón
presa de tu indecision
hoy soy reina y mañana no

Y tú, otra vez, ni te alejas ni rozas mi piel

Una vez y otra vez y otra vez

x2
Y hoy, habrá un baile para dos
atados tu y yo
bailando soñaré, que todo está bien
y así, quiero amanecer
siempre

Una vez y otra vez
una vez y otra vez
mil palabras que son para mí

Me digo que lo intentaré
que aun hay algo más que puedo hacer
ya sé que podré
y sé que no lo haré

Noa. “Again and Again”. Blue Touches Blue (2000)

… aaaayss…

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