Como ya sabrán, los accesos a este blog son análizados por un par de programas dedicados a elaborar estadísticas de acceso en función de diferentes criterios (en concreto Webalizer y AWStats) con la finalidad de conocer quien lo visita, desde donde, con que frecuencia, etc. Pues bien, por aquello de que estamos a final de mes, en lugar de mostrar el número de accesos (que una vez más ha crecido, pasando de los 1400 hits diarios medios del mes pasado a los 1700 de este mes), mostraremos que otros weblogs atraen más visitas a este. Son los siguientes, en orden de relevancia:

  1. Jandro
  2. Sacando fotos
  3. Gatchan82
  4. Winde
  5. PaRiSiTo

El nuevo mes esta a punto de empezar. La vuelta de las vacaciones, los examenes… Animo a los cinco afortunados a mejorar su posición en el listado y a los menos afortunados a promocionarme como me merezco en sus blogs (aparte de poner contenidos interesantes que atraigan a alguien)

Se suceden los posts sobre el viaje a Las Vegas y lo único que demandan los lectores, igualitos que verduleras, es sexo. Parecen cansados de los p2p, la web, las news y todas esas fuentes provisoras de pornografía de bajo coste y latencia. Amigos, les revelaré tres letras mágicas: TGP. Para facilitarles el trabajo ya les dejo el enlace.

A última hora de la tarde del día 21 de agosto llegamos al previo al Gran Cañón: el Little Colorado Canyon. Desde ese momento y hasta la noche comenzo la sucesión de impresiones, que continuaron durante la mañana del dia 22. Al igual que en Las Vegas, no hay palabras ni fotos que lleguen, pero al menos en el Gran Cañón hacer fotos es mucho más fácil por la cantidad de luz. He escogido algunas para dar una idea de lo que fue.


Todas esas fotos corresponden, en un primer momento, al recorrido en coche por la mitad sureste del cañón, parando en algunos de los puntos de observación recomendados. Hicimos el recorrido de este a oeste. Cuando estaba a punto de atardecer, fuimos caminando hasta uno de los puntos recomendados para ver la puesta de sol. En este caso, el Yaki Point. Sin duda ese fue el momento más bonito del viaje: un grupo de personas, al borde de un precipio enorme, con la inmensidad del cañón delante, contemplando el juego de sombras que provocaba la puesta de sol, en pleno silencio, entre murmullos, alguna pareja abrazándose y sonidos de cámaras de fotos. Después, ya muy cansados, fuimos hasta el pueblo que hay dentro del propio parque y allí nos cogimos habitacion en uno de los hosteles que hay.

Al día siguiente, más o menos temprano, nos fuimos a hacer el recorrido de la parte suroeste del cañón. Esa zona no es accesible en coche, así que debe hacerse usando los autobuses que hacen paradas en cada punto de observación o caminando. Nosotros, en función del tiempo del que disponíamos y del cansancio que acumulábamos, hicimos una combinación de ambas cosas. En el camino encontré un triste cactus, bastante decepcionante respecto a lo que esperaba (se puede ver en una de las fotos).

A mediodia volvimos al hotel, compré sellos para las postales, las metí en el buzón y comenzamos en recorrido de vuelta a Las Vegas, para coger el avión al día siguiente.

Proximante el último capítulo de la historia.

La mañana del día 20, bastante temprano, comenzamos el camino en coche hacia el gran Cañón. A pesar de que hay un recorrido más corto, el objetivo era ir, a lo Thelma y Louise, por la famosa Ruta 66 (por supuesto, para mi comenzó a ser famosa ese mismo día). La primera parada, todavía en el estado de Nevada, fue en un pequeño pueblo llamado Boulder city (con su tienda de armas incluida), que estaba a un paso del gigante Hoover Dam. A continuación, ya en el estado de Arizona, paramos en Kingman, donde nos metimos en la entrada para la 66, después de comer en la auntentica cafetería de carretera americana. Poco después paramos en un supermercado para invertir en pepsi’s (sorprendentemente para mi, al menos en Nevada y Arizona, Pepsi gana la batalla de muy lejos a Coca-Cola) y agua para atravesar el desierto. A falta de nevera, un caja de polispan y un monton de hielo sirvió perfectamente.

Lo de la 66… sería algo así como si aqui montasemos todo un mito alrededor de la Nacional VI, pero está simpático el aspecto tan de película que tiene todo. Paramos en varios puntos, especialmente un pueblo enano y totalmente tourist-oriented llamado Williams y después en Flagstaf, donde buscamos hotel para dormir.

Durante este recorrido ya fui comprando algunos souvenirs. De todas las cosas que había lo que más me gustó fueron los atrapasueños. Ya sin que me expliquen lo que es me parece una palabra preciosa. Los atrapasueños indios forman parte del legado cultural de los indios americanos. Se trata de círculos construidos a partir de una rama de olivo. Después se teje un patrón parecido al de una tela de araña dentro del círculo, terminándolo en el centro. Finalmente, lo decoran con plumas y abalorios. De acuerdo a las tradiciones, si se cuelga el atrapasueños al lado de la cama, éste sólo dejará pasar los sueños buenos, positivos, de forma que incluso se repitan en días venideros. Las pesadillas se quedarán encerradas en la red del atrapasueños y terminarán por desaparecer. Precioso.

Al día siguiente, tempranito y después de vaciar una máquina de hielo del hotel, salimos camino al Gran Cañón, haciendo unas cuentas paradas. Destacan un viejo poblado indio, un parque nacional donde se conservan los restos de una notable actividad volcánica y unas cavernas en las que hicimos un recorrido guiado.

El paisaje y las carreteras de todo el recorrido son lo esperable. Enormes rectas, paisaje desértico y ambiente peliculero. Eso si, sin cactus como los de la tele. Me quedé con las ganas de verlos. A última hora de la tarde llegamos al previo al Gran Cañón: el Little Colorado Canyon. Pero esa es otra historia para el siguiente capítulo.

En Las Vegas pasamos 4 días (del 16 al 19 de agosto). 3 medio de trabajo, medio de turismo y el último día completamente turístico. Todos esos días el objetivo fue visitar los hoteles/casino/atracción del Strip. Ahí al lado les he puesto una “escaneado” cutre de un mapa de la zona. Otra opción es ver CSI Las Vegas para hacerse una idea de como es.

Increible pero cierto. Samuel, q pasó en Las Vegas unos días en enero, ya me cometó que la atracción principal en esa ciudad era visitar los hoteles. Para entenderlo hay que verlo. Visitamos el MGM, el Luxor, el Tropicana, el New York New York, el Belagio, el Caesars Palace, el Excalibur, el Monte Carlo, el Aladdin, el Paris, el Mirage, el Flamingo, el Treasure Island, el Venetian, el Hilton… Esos y algún otro que no dio tiempo son los más relevantes. Todo lo que escribiese y todas las fotos que pusiera no darían una idea de la dimensión del tema. La frase que mas repetimos es “pero que brutos son”.

Todo es terriblemente grande, con muchas luces, pantallas gigantes, lujo, opulencia y cosas tan absurdas como un hotel/pirámide con un foco de luz potentísimo hacia al cielo, delante del cual hay un enorme obelisco con su enorme esfinge. Unos pasos más y llegamos a una Estatua de la Libertad rodeada por una montaña rusa a la que sigue el puente de San Francisco. Poco después aparece la Torre Eiffel y si caminamos un poco nos encontramos unos canales de Venecia con góndolas y gondoleros dentro de un casino, que no son nada al lado de una Plaza de San Pedro dentro de una zona de otro de los casinos en la que podemos encontrar a Gucci, Ermenegildo Zeña, Dior y toda la lista de tiendas indecentemente caras. Todo es así y todo el rato. Se vea a donde se vea hay algo impresionante y cosas como una pecera del tamaño del Nautilis del acuarim de A Coruña pasan desapercibidas como decoración de caracter menor. Es una absoluta locura gigante, entre lo absurdo y lo genial, que solo se puede entender estando allí. La conclusión fue que aquello puso el listón de impresionabilidad muy alto en cuanto a obras llevadas a cabo por la mano del hombre.

El último día en las Vegas alquilamos un coche. Primero, por error, un coche demasiado lujoso, que pronto cambiamos por algo más normal. Con el visitamos el dowtown, que a priori parecía una calle más, que en condiciones normales sería impresionante, pero después de estar en el Strip aparentaba ser algo menor. Y no, no era nada menor. Estaba yo haciendo una foto, dieron las nueve y todas las luces se apagaron y las actuaciones en directo que había de pararon. Enseguida todo el techo que cubría la calle (piensen en algo de las dimensiones de la calle Real de Coruña. Algo más corta, pero más ancha) se iluminó durante cinco minutos con un video musical. Todo el mundo se paró y miraba al techo de la calle. Resultó ser el techo/pantalla no proyectada más gránde del mundo. Increible.

Esto es un resumen de lo que fueron esos días. No hace justicia a todo aquello, pero es todo lo que puedo hacer. Y no, no probé el Sex on the beach que me sugirió Lave. Sólo di un sorbo l famoso strawberry daiquiri, que no me gustó especialmente. Por lo demás, los días se sucedieron entre comidas de todo tipo, problemas con el ingés y horas de piscina. Muy relajante todo.

Y en el próximo capítulo: la mítica ruta 66. No se lo pierdan!

Lo de las fotos va a ir para largo. Han sido tantísimas, que descartar las malas, clasificarlas y editarlas va a llevar bastante. Mientras no las tenga, les voy a ir resumiendo el viaje en unos cuantos posts.

La ida hacia Las Vegas las hicimos durante el día 15 de agosto y fue un recorrido sin incidentes, salvo un pequeño momento de pánico rápidamente resuelto al no encontrar mi maleta en Philadelphia. El recorrido fue A Coruña - Madrid - Philadelphia - Las Vegas. En total unas 13 horas volando con Iberia y US Airways. Cuando estábamos recogiendo el equipaje en Las Vegas sonaba el despertador de mi móvil, cumpliéndose así las 24 horas despierto.

Tal vez lo mas novedoso de la ida fue el sistema de streaming de video bajo demanda que tenía el avión con el que cruzamos el océano. A pesar de que al sistema le costó arrancar (hubo hasta reiniciadas del sistema anunciadas por megafonía), finalmente funcionó perfectamente.

El aeropuerto del Las Vegas (Mc Carran) y nuestro hotel resultaron estar a un paso del centro de la ciudad. Tanto es así, que cada pocos minutos escuchábamos y veíamos desde muy cerca aterrizar aviones de todo tipo. El aeropuerto ya fue una buena imagen de lo que encontraríamos fuera: había máquinas tragaperras en el propio área de recogida de equipajes y por los pasillos, luces de colores y pantallas gigantes y grandes carteles anunciando espetáculos muy al estilo Las Vegas. Celine Dion y Seinfeld tenian su espectáculo en el Caesars Palace, Tom Jones en el MGM

Del aeropuerto nos fuimos en taxi hasta el hotel. Allí soltamos al taxista la primera de muchas propinas que hubo que dar (es un tema totalmente absurdo y muy confuso). El ambiente era muy caluroso, pero era un calor seco, muchísimo más agradable que el calor humedo y pesado de Orlando. El hotel estaba en Paradise Road, un calle grande y paralela al Strip (aka Las Vegas Boulevard), así que caminamos un par de manzanas en busca de algun lugar donde cenar. El pequeño paseo ya dio una idea de que el mito era cierto: los dispensadores de periódicos que había cada pocos metros sólo vendian revistas pornográficas y las farolas estaban plagadas de tarjetas de visita con una amplia oferta sexual.

Continuará…

Lo de las fotos va a ir para largo. Han sido tantísimas, que descartar las malas, clasificarlas y editarlas va a llevar bastante. Mientras no las tenga, les resumo el viaje.

15/08/2005, La ida

La ida fue un recorrido sin incidentes, salvo un pequeño momento de pánico rápidamente resuelto al no encontrar mi maleta en Philadelphia. El recorrido fue A Coruña - Madrid - Philadelphia - Las Vegas. En total unas 13 horas volando con Iberia y US Airways. Cuando estábamos recogiendo el equipaje en Las Vegas sonaba el despertador de mi móvil, cumpliéndose así las 24 horas despierto.

Tal vez lo mas novedoso de la ida fue el sistema de streaming de video bajo demanda que tenía el avión con el que cruzamos el océano. A pesar de que al sistema le costó arrancar (hubo hasta reiniciadas del sistema anunciadas por megafonía), finalmente funcionó perfectamente.

El aeropuerto del Las Vegas (Mc Carran) y nuestro hotel resultaron estar a un paso del centro de la ciudad. Tanto es así, que cada pocos minutos escuchábamos y veíamos desde muy cerca aterrizar aviones de todo tipo. El aeropuerto ya fue una buena imagen de lo que encontraríamos fuera: había máquinas tragaperras en el propio área de recogida de equipajes y por los pasillos, luces de colores y pantallas gigantes y grandes carteles anunciando espetáculos muy al estilo Las Vegas. Celine Dion y Seinfeld tenian su espectáculo en el Caesars Palace, Tom Jones en el MGM

Del aeropuerto nos fuimos en taxi hasta el hotel. Allí soltamos al taxista la primera de muchas propinas que hubo que dar (es un tema totalmente absurdo y muy confuso). El ambiente era muy caluroso, pero era un calor seco, muchísimo más agradable que el calor humedo y pesado de Orlando. El hotel estaba en Paradise Road, un calle grande y paralela al Strip (aka Las Vegas Boulevard), así que caminamos un par de manzanas en busca de algun lugar donde cenar. El pequeño paseo ya dio una idea de que el mito era cierto: los dispensadores de periódicos que había cada pocos metros sólo vendian revistas pornográficas y las farolas estaban plagadas de tarjetas de visita con una amplia oferta sexual.

16-19/08/2005, Las Vegas

En Las Vegas pasamos 4 días. 3 medio de trabajo, medio de turismo y el último día completamente turístico. Todos esos días el objetivo fue visitar los hoteles/casino/atracción del Strip. Ahí al lado les he puesto una “escaneado” cutre de un mapa de la zona. Otra opción es ver CSI Las Vegas para hacerse una idea de como es.

Increible pero cierto. Samuel, q pasó en Las Vegas unos días en enero, ya me cometó que la atracción principal en esa ciudad era visitar los hoteles. Para entenderlo hay que verlo. Visitamos el MGM, el Luxor, el Tropicana, el New York New York, el Belagio, el Caesars Palace, el Excalibur, el Monte Carlo, el Aladdin, el Paris, el Mirage, el Flamingo, el Treasure Island, el Venetian, el Hilton… Esos y algún otro que no dio tiempo son los más relevantes. Todo lo que escribiese y todas las fotos que pusiera no darán una idea de la dimensión del tema. La palabra que mas repetimos es “brutos”.

Todo es terriblemente grande, con muchas luces, pantallas gigantes, lujo, opulencia y cosas tan absurdas como un hotel/pirámide con un foco de luz potentísimo hacia al cielo, delante del cual hay un enorme obelisco con su enorme esfinge. Unos pasos más y llegamos a una Estatua de la Libertad rodeada por una montaña rusa a la que sigue el puente de San Francisco. Poco después aparece la Torre Eiffel y si caminamos un poco nos encontramos unos canales de Venecia con góndolas y gondoleros dentro de un casino, que no son nada al lado de una Plaza de San Pedro en la que podemos encontrar a Gucci, Ermenegildo Zeña, Dior y toda la lista de tiendas indecentemente caras. Todo es así y todo el rato. Se vea a donde se vea hay algo impresionante y cosas como una pecera del tamaño del Nautilis del acuarim de A Coruña pasan desapercibidas como decoración de caracter menor. Es una absoluta locura gigante, entre lo absurdo y lo genial, que solo se puede entender estando allí. La conclusión fue que aquello puso el listón de impresionabilidad muy alto en cuanto a obras llevadas a cabo por la mano del hombre.

El último día en las Vegas alquilamos un coche. Primero, por error, un coche demasiado lujoso, que pronto cambiamos por algo más normal. Con el visitamos el dowtown, que a priori parecía una calle más, que en condiciones normales sería impresionante, pero después de estar en el Strip aparentaba ser algo menor. Y no, no era nada menor. Estaba yo haciendo una foto, dieron las nueve y todas las luces se apagaron y las actuaciones en directo que había de pararon. Enseguida todo el techo que cubría la calle (piensen en algo de las dimensiones de la calle Real de Coruña. Algo más corta, pero más ancha) se iluminó durante cinco minutos con un video musical. Todo el mundo se paró y miraba al techo de la calle. Resultó ser el techo/pantalla LCD mas gránde del mundo. Increible.

Esto es un resumen de lo que fueron esos días. No hace justicia a todo aquello, pero es todo lo que puedo hacer. Y no, no probé el Sex on the beach que me sugirió Lave. Sólo di un sorbo l famoso strawberry daiquiri, que no me gustó especialmente. Por lo demás, los días se sucedieron entre comidas de todo tipo, problemas con el ingés y horas de piscina. Muy relajante todo.

20-21/08/2005, Nevada-Arizona por la Ruta 66

La mañana del día 20, bastante temprano, comenzamos el camino en coche hacia el gran Cañón. A pesar de que hay un recorrido más corto, el objetivo era ir, a lo Thelma y Louise, por la famosa Ruta 66. La primera parada fue en un pequeño pueblo llamada Boulder city (con su tienda de armas incluida), que estaba a un paso de la gigante presa del Hoover Dam. A continuación paramos en Kingman, donde nos metimos en la entrada para la 66, después de meternos en la auntentica cafetería de carretera americana. Lo de la 66… sería algo así como si aqui montasemos todo un mito alrededor de la Nacional VI, pero está simpático el aspecto tan de película que tiene todo. Paramos en varios puntos, especialmente un pueblo orientado enano y totalmente tourist-oriented llamado Williams y después en Flagstaf, donde buscamos hotel para dormir.

Al día siguiente salimos camino al Gran Cañón, haciendo unas cuentas paradas. Destacan un viejo poblado indio, un parque nacional donde se conservan los restos de una notable actividad volcánica y unas cevernas en las que hicimos un recorrido guiado.

El paisaje y las carreteras del recorrido son lo esperable. Enormes rectas, paisaje desértico y ambiente peliculero. Eso si, sin cactus como los de la tele.

21-22/08/2005, El Gran Cañón

A última hora de la tarde llegamos al previo al Gran Cañón: el Little Colorado Canyon. Desde ese momento y hasta la noche comenzo la sucesión de impresiones

23/08/2005, El regreso

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