Su preferido es...

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Tengo nueva canción preferida para los próximos días. Es "Answer", de Sarah McLachlan, y es además el tema principal de la banda sonora de Hay una extraña en ti. Iba a colgarla por aquí como otras veces, sin embargo, hay quienes ya la han tachado de ser una baladucha del montón y la pisotean sacando sus alternativas petardas, presuntamente creativas y de gusto mediocre. Y yo me pregunto, ¿es pues el buen gusto el principal enemigo de la creatividad (Pablo Picasso dixit) o simplemente no está hecha la miel para la boca del asno? xD

Sea cual sea la respuesta, propongo usen las alternativas -si no las conocían ya- para enriquecerse con la diversidad, le den un voto a su preferida -que ya hacía que no ponía una encuesta-, y sigamos todos usando a Björk como escupidera común -que para algo Dios la habrá puesto en el mundo- xD

Como dicen los jóvenes, es que me la pela mil lo de Dragó y lo que haya pasado con su libro, pero a cuento del famoso vídeo, ¿se han fijado en Doña Ana? ¡Que señora tan tan siniestra! ¡Qué miedo da pensar que bichos así tengan algún poder! Por cierto, tremenda su ascensión a los cielos y regreso de los últimos segundos del corte xD

¿Se acuerdan de cuando eran unos crios? ¿De cuando nada diferenciaba a un día del siguiente? ¿De cuando la vida solo era una sucesión de días sin más dilema que decidir con que juego ocupar el tiempo? ¿Y se acuerdan de su juguete preferido, de aquel con el que disfrutaron más horas de su niñez? Con un poco de ayuda externa yo he coseguido sacar el mio del agujero de la memoria donde estaba enterrado.

El “Scatron - Técnico radio” era mi preferido con diferencia. Era un juego de electrónica, con un tablero sobre el que contruir circuitos a base de resistencias, condensadores, interruptores, bombillas, células fotoelétricas, potenciómetros, etc. usando unas plantillas que proporcionaban. Se podían montar desde los circuitos más elementales a una emisora de radio, un detector de metales… ¡hasta traía un nucleo de ferrita y un altavoz para montar un receptor de radio!

Con el Scatron pasé horas y horas entretenido, y gracias a el y a algunos componentes nuevos que fui consiguiendo a lo largo del tiempo terminé provocando el que fue el primer incendio no intencionado de mi vida. Además, es increible ver como ya desde tan enano se iba perfilando mi fatal futuro como ingeniero rosa. Despreciaba los coches (salvo los dirigidos por control remoto) y todas las variantes de Action Man en favor de jugar con cables, resitencias y condensadores. Desmontaba todo trasto con algún tipo de electrónica/mecánica interna que llegaba a mis manos, y cuando me aburría de destripar cosas construía otras nuevas con una mezcla de Lego y Tente que tenía. Ese era probablemente mi segundo juguete preferido. Además siempre deseé tener -sin éxito- algún loquesea-nova y pasé tantos y tantos momentos a escondidas en los recreos del colegio jugando al Diseña tu moda… No tanto por el mariconeo asociado, que alguno habría, como por el tremendo invento que me parecia aquella tecnología que permitía dibujar tan bien y con tan poco esfuerzo -aquí también se vislumbraba el futuro vago redomado-. Después estaban el Pictionary, aquel juego de las operaciones que no recuerdo su nombre, el Scalextric que nunca me regalaron, el Tozudo, el tren eléctrico, el Palabras arriba, los parchises/ocas/dominós y variantes que me hacian odiar ser hijo único, el cuatro en raya, aquella cosa con unos hipopótamos que comían bolas… pero esos ya eran secundarios…

En fin, ¿y qué me cuentan ustedes de sus jueguetes preferidos de la infancia? Venga, enrróllense y hagan su propio post con fotos para evocar bonitos recuerdos :)

Son ya casi 500 posts a las espaldas, la mayoría riéndome de mi penosa existencia, pero en tantísimo tiempo nunca les he contado un chiste. Pues señores, señoras, lectores incondicionales en general, ¡ahí va el primero! :D

Trancurría una de las últimas tardes del verano, cuando el Sr. Conejo, su esposa la Sra. Coneja y sus cuatro hijos los Conejitos decidieron dar un paseo por el bosque. Correteaban despreocupados a la orilla del río hasta que llegaron al punto donde debían cruzar al otro lado de la carretera que dividía el bosque,

- “Cuidado chicos“, dijo el Sra. Coneja advirtiendo a los pequeños Conejitos de los peligros de la civilización.

- “Venga, enanos, cari, crucemos que nos da tiempo“, se apresuró a decir el Sr. Conejo viendo como se aproximaba un vehículo a lo lejos.

Sin embargo el coche iba más deprisa de lo que calculó el Sr. Conejo, y tanto él como su esposa la Sra. Coneja y tres de los pequeños Conejitos terminaron aplastados y desmembrados sobre el asfalto. Por fortuna, al cuarto Conejito, el más pequeño y miedoso de todos, le salvaron sun dudas y temores a la hora de cruzar.

Muy asustado, el pequeño Conejito intentó regresar hasta su casa en busca de ayuda, pero acabó perdiéndose y vagando por el bosque durante horas hasta que se encontró a una pequeña Mofeta, [voz de pito en este diálogo]

- “Hola, ¿qué haces por aquí?“, curioseó la Mofeta.

- “Hola. Acabo de perder a toda mi familia en un accidente de tráfico y yo me he perdido“, dijo el pequeño Conejito.

- “Jo! Lo siento. A mi me ocurrió lo mismo hace unos pocos días“, dijo la Mofeta intentando consolar al pequeño Conejito.

- “Ya… el problema es que yo aun no sé lo que soy. ¿Lo sabes tu?“, pregunto el Conejito a la Mofeta.

- “Mmmm… pues con ese pelito suavecillo que tienes, esas orejas graaaaandes y puntiagudas, con esas patitas tan particulares que tienes y con esa colita simpática y juguetona… ¡Tienes que ser un pequeño conejito!“, exclamó la Mofeta. “¿Y a qué no sabes lo qué soy yo?“, le preguntó a continuación.

- “Emmm… pues teniendo en cuenta que no se sabe si eres blanco o si eres negro y como aun encima hueles que apestas, ¡tienes que ser un gitano!“, concluyó el pequeño Conejito.

Me lo contaba Carlitos esta tarde consiguiendo que me olvidara por un rato de mis achaques pre-treintena del día. Y ustes que, ¿me cuentan su último chiste? :P

Hace un rato, en el camino de regreso a casa, me quedaba embobado viendo las carreras que una mosca anónima se daba de un extremo a otro del cristal del autobús desafiando la mismísima Ley de la Gravitación Universal del señor Newton. Ahora, ya sentado en mi sofa y después de casi veintinueve años de convivencia con semejante ataque continuado a las leyes físicas elementales, aquí me tienen gdocumentándome sobre tan turbio asunto.

Al parecer, y como cabría esperar en vista de la incapacidad de elefantes e hipopótamos para caminar por las paredes, gran parte del truco de nuestras amigas las moscas reside es su escasísimo peso. Pero si algo nos ha enseñado SuperModelo 2007, es que una mínima masa cerebral y corporal solo son el principio de la historia. Para el caso de las moscas, la explicación al resto de la historia nos la da Stanislav Gorb y está ilustrada en esa fotografía extraña que pueden ver ahí al lado, que aunque no lo parezca, es la puntita de la pata de una mosca vista a través de un microscopio electrónico.

Para el tema que aquí nos ocupa, la parte mas interesante son las dos almohadillas blanquecinas cubiertas de infinidad de diminutos pelochos. Cada uno de esos pelos tiene puntas parecidas a espátulas que segregan una sustancia gomosa compuesta de azúcares y aceites. Gracias a ello, las almohadillas se comportan como superficies adhesivas a modo de pequeños post-it’s naturales que van dejando un azucarado rastro invisible del recorrido del insecto.

Por supuesto, igual que son necesarias el par de almohadillas en cada una de las patas para pegarse a una superficie, también es necesario algún mecanismo para despegarse y así poder caminar por una pared dejando embobada a gente como yo. Esa parte del proceso es bastante más elemental: tirar, movimientos hábiles y la ayuda de esas dos garras que se ven en la fotografía funcionando a modo de palancas.

¿A que sabiendo esto ahora aun resultan, si cabe, bichos más asquerosos? Aprovecho, ya que lo he nombrado, para recomendarles fervorosamente que le den una oportunidad a SuperModelo 2007. Sé las reticencias que tendrán, pero les prometo que es uno de los mejores programas de humor que ha parido la televisión en abierto en los últimos años, al nivel de Noche Hache y del CQC de los buenos tiempos xD

Me tentaba Noelia a principios de semana y a la que he tenido un par de horas libres seguidas lo he hecho. Acabo de implementar mi primer -y probablemente último xD- SuperKaramba. Con Plasma asomando por la puerta, pensé en abandonar el plan, pero la curiosidad y el reto han sido más fuertes. Al final, con muy poco esfuerzo ha quedado un resultado bastante aparente, y encima me ha servido como primera aproximación real a Python, pues a mi pesar no me fue posible usar el binding de Ruby. A continuación tiene una captura del invento,

Tomando el aspecto visual del nextShows de Gilles Chauvin, lo que hace este SuperKaramba es mostrar las ubicaciones actualizadas de todos los autobuses urbanos de una línea concreta. Para hacerlo simplemente se conecta a la web del Ayuntamiento de A Coruña periódicamente, extrae los datos de la página y los muestra en el desktop. Probablemente sea una funcionalidad inútil para el 99,9% de los coruñeses, pero para el 0,1% que nos movemos siempre en bus urbano y tenemos un trabajo con flexibilidad horaria, es una comodidad para no tener que esperar más de un minuto en la parada.

Para usarlo deben de asegurarse de tener instalado en el sistema el binding para Python de la libxml2 (librería muy muy interesante para hacer apaños con HTML a golpe de xpath y fácilmente instable en Debian con apt-get install python-libxml2), descargar el SuperKaramba y ejecutarlo con superkaramba buses.skz.

Por descontado no esperen soporte o actualizaciones de ningún tipo. Una vez saciada mi curiosidad por el mundo SuperKaramba ya he perdido todo el interés por el tema, aunque mientras yo use este invento, si modifico algo significativo o corrijo algún bug colgaré aquí la nueva versión. Además, si lo que quieren son ideas para mejorar lo que hay y practicar un poco con Python, les comento algunas de las carencias más evidentes,

  • Gestionar correctamente las cadenas de caracteres demasiado largas en la tabla (recortarlas, algún tipo de efecto scroll, …).
  • Eliminar todos los warning que saca por consola el parseado del HTML.
  • Mejorar/mantener al día las expresiones regulares que filtran la información que se muetra en la tabla.
  • Ampliar la interfaz de usuario para permitir la selección de la línea de autobuses a mostrar.
  • Agregar una pequeña interfaz de configuración/administración, o en su defecto, un fichero externo con la misma finalidad

Y si no quieren hacer ninguna de esas cosas, pero necesitan que se muestre otra línea de urbanos diferente en la tabla, los pasos son los siguientes,

  1. Descompriman el archivo del SuperKaramba (en un ZIP de toda la vida).
  2. Editen el archivo buses.py. Al principio encontrarán una sección de configuración donde cambiar, entre otras cosas, la URL de la fuente de datos (y en consecuencia de la línea que se muestra).
  3. Para la línea que les interese, la URL debe ser la que informa de la “situación de los autobuses”, como por ejemplo esta, para el caso de la línea universitaria.
  4. Hecha la modificación, vuelta a comprimir lo antes descomprimido y listo. Enxebre pero efectivo xD

Con el transcurso del tiempo los avances tecnológicos ponen a nuestra disposición herramientas que años antes no habríamos ni siquiera imaginado, pero que años después son parte irrenunciable de nuestro día a día, mejorando nuestra calidad de vida, y, normalmente, introduciendo nuevos dilemas que tampoco podriamos imaginar hasta que surgen. En uno de esos dilemas es donde yo estoy atrapado desde hace algunos meses, sin saber gestionar las para mi inesperadas consecuencias de lo que hoy es una realidad tecnológica y que hace unos diez años pocos siquiera podrían vislumbrar.

Para contextualizar, como de sobra saben, hace ya unos cuantos meses, por sorpresa, y muy en contra de mi voluntad, regresé a la condición de soltero. Fue un proceso muy largo, muy muy lamentable, y en lo que incumbía a mi experiencia personal hasta entonces, fue un proceso del que no tenía ninguna referencia ni parecida, ni ligeramente aproximada. El resultado negativo de todo aquello ha sido que, pese a mi caracter pasota y nada belicoso, por fin tenía mi primer Osama bin Laden particular. Un cabrón traumado, aprovechado y dispuesto a pisotear con generosas dosis de autocomplacencia a quien sea, que aun sin ser responsable de todas las desgracias del mundo, por despreciable se merece todo lo malo que le pase y un poco más de regalo.

Sin embargo, por mucho que me guste la canción de Fangoria, es bien conocido que el odio prolongado en el tiempo es un mal compañero de viaje que exije un tratamiento que lo reemplace por una mucho más saludable indiferencia -que no olvido-. Aparte del odio, otro sentimiento común cuando una relación toca a su fin es la melancolía. Excepto lo ocurrido con Osama, el resto de mis relaciones terminaron de formas más razonables, dejando melancolía en lugar de odio, que aunque es una opción mejor, tampoco es una compañera de viaje agradable, y también exije el pertinente tratamiento que la transforme en algún tipo de sentimiento amistoso.

¿Y cuál es el tratamiento contra el odio y la melancolía? Pues hasta donde yo sé, el único tratamiento que se demuestra efectivo es el mismo para ambos: el alejamiento y la desconexión prolongada en el tiempo de la mala bestia odiada o del ser añorado, combinado esto, y sin forzar la situación, con el nuevo clavo que termine de sacar al viejo.

Pero, ¿qué hacer cuando el único tratamiento que se sabe efectivo no es aplicable? No hace ni siquiera diez años, con algo de voluntad para cortar los canales de comunicación posibles (teléfono, correo, mensajería, etc.), con pequeños esfuerzos para evitar coincidencias inoportunas, y con unos amigos comunes -si existiesen- con suficiente tacto, eliminar de nuestra realidad al Osama de turno era una tarea al alcance de cualquiera.

Sin embargo las cosas han cambiado. A día de hoy, quien no es dueño de su parcela de opinión en forma blog/flog/space/…, es parte de comunidades auto-organizadas más amplias, ya sea como creador de contenidos o como comentarista de éstos. Y quien prefiere no ser parte activa del proceso de fabricación de contenidos, aun tiene a su alcance la posibilidad de dar a conocer a quienes les pudiera interesar, los libros que lee, la música que escucha o sus últimas fotografías personales. En definitiva, el uso generalizado de Internet ha configurado un nuevo tipo de comunicación bidireccional donde los sujetos anónimos que antes ocupaban un papel pasivo como consumidores de información, ahora tienen a su disposición todas las herramientas para ocupar también el papel activo como productores.

¿Qué hacer entonces para desconectar de alguien con presencia activa en Internet? ¿Qué voluntad a prueba de bombas es necesaria para no caer periódicamente en la tentación de saber algo de la otra parte -para bien o para mal- existiendo una vía tan trivial para ello? ¿Cómo se implementa entonces el clásico y efectivo tratamiento de desconexión del que hemos hablado? ¿Se debe asumir esta nueva realidad como un daño colateral del avance tecnológico y apreder a convivir más tiempo del imprescindible con sentimientos de odio o melancolía? ¿O sin embargo todo este nuevo modelo de comunicación es intrínsecamente maligno? ¿Cómo lo ven ustedes? ¿Consejos? :)

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