Jan
13

Terminaba ayer de leer ‘La elegancia del erizo‘, el reciente éxito de ventas de la escritora francesa Muriel Barbery con el que me obsequió el buen David hace unos pocos meses con motivo de mi cumpleaños.
La contraportada: ‘En el número 7 de la calle Grenelle, un inmueble burgués de París, nada es lo que parece. Dos de sus habitantes esconden un secreto. Renée, la portera, lleva mucho tiempo fingiendo ser una mujer común. Paloma tiene doce años y oculta una inteligencia extraordinaria. Ambas llevan una vida solitaria, [...]. Juntas, Renée y Paloma descubrirán la belleza de las pequeñas cosas. Invocarán la magia de los placeres efímeros e inventarán un mundo mejor. La elegancia del erizo es un pequeño tesoro que nos revela cómo alcanzar la felicidad gracias a la amistad, el amor y el arte. Mientras pasamos las páginas con una sonrisa, las voces de Renée y Paloma tejen, con un lenguaje melodioso, un cautivador himno a la vida. [...]‘. Así descrito cabría pensar que estamos ante un panfleto de autoayuda, pero no, no se equivoquen.
La novela en una sucesión de capítulos muy breves correspondientes a los diarios de Renée -la portera- y de Paloma -la niña-, que se van intercalando a lo largo de la obra tejiendo así una historia muy sencilla, aunque narrada con un lenguaje bastante espeso para mi gusto -pero con humor hiriente, centrado sobre todo en la rigidez de la clases sociales, que lo hace llevadero-, con numerosas referencias culturales -la sensibilidad por el arte es elemento clave en la historia, con el consiguiente goteo de referencias- que se me escapaban durante la lectura, y que, en otras circunstancias, posiblemente habría aparcado a medio camino del desenlace. Sin embargo, ahora que la he terminado, bien que podría pensar en darle una segunda lectura en algún tiempo.
No me ha convencido del todo como para recomendarla sin tapujos, así que comparto con ustedes una selección de extractos que me han gustado y que les pueden ayudar a visualizar el lenguaje que maneja la autora.
[Renée] Siempre está la vía de la facilidad, aunque me repugne seguirla. No tengo hijos, no veo la televisión y no creo en Dios, todas estas sendas que recorren los hombres para que la vida les sea más fácil. Los hijos ayudan a diferir la dolorosa tarea de hacerse frente a uno mismo, y los nietos toman después el relevo. La televisión distrae de la extenuante necesidad de construir proyectos a partir de la nada de nuestras existencias frívolas; al embaucar a los ojos, libera al espíritu de la gran obra del sentido. Dios, por último, aplaca nuestros temores de mamíferos y la perspectiva intolerable de que nuestros placeres un buen día se terminan.
[Paloma] ¿Para qué sirve el Arte? Para darnos la breve pero fulgurante ilusión de la camelia, abriendo en el tiempo una brecha emocional que parece irreductible a la lógica animal. ¿Cómo surge el Arte? Nace de la capacidad que tiene la mente de esculpir el ámbito sensorial. ¿Qué hace el Arte por nosotros? Da forma y hace visibles nuestras emocione [...].
[Renée] La miseria es una guadaña: siega en nosotros cuanta aptitud tenemos para la relación con el otro y nos deja vacíos, lavados de sentimientos, para poder soportar toda la negrura del presente.
[Paloma] Yo en cambio creo que sólo se puede hacer una cosa: dar con la tarea para la cual hemos nacido y llevarla a cabo como mejor podamos, con todas nuestras fuerzas, sin buscarle tres pies al gato y sin creer que nuestra naturaleza animal tiene algo de divino. Sólo así tendremos el sentimiento de estar haciendo algo constructivo en el momento en que venga a buscarnos la muerte. La libertad, la decisión, la voluntad, todo eso no son más que quimeras. Creemos que podemos hacer miel sin compartir el destino de las abejas; pero también nosotros somos sino pobres abejas destinadas a llevar a cabo su tarea para después morir.
[Renée] ¿Qué guerra es esta que combatimos, seguros de nuestra derrota? Aurora tras aurora, extenuados ya de todas las batallas que aún están por venir, nos acompaña el espanto de día a día, ese pasillo sin fin que, en las horas postreras, será nuestro destino por haberlo recorrido tantas veces. Sí, ángel mío, así es el día a día: tedioso, vacío y anegado en desdicha. Las calles del infierno le son en nada ajenas; uno acaba allí un buen día por haber permanecido en ese pasillo demasiado tiempo. De un pasillo a las calles: entonces acontece la caída, sin sacudidas ni sorpresas. Cada día, volvemos a experimentar la tristeza del pasillo y, paso tras paso, seguimos el camino de nuestra lúgubre condena.
[Paloma] Quizá sea eso la vida: mucha desesperación pero también algunos momentos de belleza donde el tiempo ya no es igual. Es como ni las notas musicales hicieran una suerte de paréntesis en el tiempo, una suspensión, otro lugar aquí mismo, un siempre en el jamás.
Comentarios
8 comentarios de “La elegancia del erizo”
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Me gusta la segunda cita de Paloma.
Paloma es una niña un poco repelente pero simpática en el fondo. Renee es a mi modo de ver la verdadera protagonista de ese libro. No es mi favorito, pero realmente tiene bastante mensaje si escarbas un poco.
Jeje! A miña primeira impresión foi tamén que Paloma era unha repelente. XD
Para min non vale este libro, demasiada elucubración metafísica.
Estoy alucinando con el dominio del lenguaje (original francés, claro) que tiene una portera promedio en La France xDD. La niña parece repelente y es que a mí la gente fatalista como que no… Es raro encontrar hoy en día títulos de libros que hablan tan claramente del contenido (en serio). Bueno, ya lo conocía y necesitaba un empujoncito para animarme a leerlo… pasaremos por la biblioteca :D
A mi también _luara_, aunque prefiero la visión más sobría de la vida que tiene Renée :)
Un poco repelente… Davitz/b>, esa niña no habría llegado a los 10 años viva en un colegio público xD
Sí Noelia, por eso me llevó tanto leerlo, pero de la mitad hacia el final la cosa ya mejora.
¿La gente fatalista no Energúmeno? ¿Le releo sus comentarios de los meses al respecto de la crisis económica? xD Ya contará que tal el libro.
Lo de esa niña es fatalismo global, vital, estilo griego (clásico), alguien como yo que ha tenido que tragarse cuatro materias de mecánica cuántica sabe perfectamente que no hay ningún futuro escrito xD (por más que la estadística tenga, efectivamente, su peso). Además la crisis económica (yo más bien diría colapso) es algo coyuntural, contingente, no vital, que por otro lado ni Dios sabe qué va a pasar. Y para que vea lo poquísimo fatalista que soy, estoy convencido que el mundo que vendrá detrás será mucho mejor, y eso totalmente de gratis porque nadie osa decir qué cojones va a pasar xDD. Ya ve, Ramseyista de toda la vida xDD. Vamos, que no, que la niña busca unas seguridades en negativo y que no, que no y que no xDDD.
Tengo una nueva recomendación que hacerles a ustedes todos (aquellos que lean mi comentario, post según energúmeno). Lo he terminado ayer y por primera vez en mucho tiempo me ha gustado un libro. No ha sido que me enamorase de cada uno de sus personajes (esa etapa de mi vida creo que pasó hace tiempo) pero es una historia que cuenta cosas tristes, alegres y está muy bien escrita. “La Hija Del Curandero” De Amy Tan. Si no lo han leído, échenle un ojo en su próxima visita a una librería.
Pues vaya Energúmeno, yo soy 100% partidario del fatalismo vital pero llevado con humor y optimismo, por eso Paloma me cae mejor según avanza el libro :)
Davitz, ¿pero qué invento es este? xD ¿has abierto un blog dentro del mio? ¿Tu también quieres cacho en los beneficios publicatarios? :P Ahora estoy con ‘Kafka en la orilla’, un tochazo de Murakami que me llevará un buen tiempo, pero anoto la recomendación, si no es que me lo regalas antes xD