Nov
11
Ok, ahora ya con un poco más de tiempo. Empiezo a tener demasiadas páginas diferentes por Internet, algunas incluso poco públicas, y entre cerrar unas y ordenar otras, no me he currado mucho el primer post.
Me gustan los weblogs. Es una forma de comunicación interesante. Seguro que más de un sociólogo gafotas ya ha escrito más de una y de dos cosas sobre el tema. Debe de ser un tema con chicha el darle vueltas al porque del éxito de este invento. En momentos como este es cuando me arrepiento de no haber puesto Sociología en primer lugar en la lista esa que tienes que cubrir cuando la selectividad. En realidad es un arrepentimiento muy light. Si quisiera podría leer sobre el tema, sino lo suficiente para ser sociologo, sí lo bastante para llegar a poder entender algunas cosas. Pero no lo hago. Soy terriblemente vago.
Ya ven, dos párrafos y ya estoy hablando de mi. ¿Será el exhibicionista que llevamos todos dentro lo que empuja a los weblogs a tener tanto éxito?. Pues no creo. Al menos porque en esto de los weblogs hay de todo. Desde el puro y duro diario al que se le confiesan todos los sentimientos e interioridades para después colgarlo de Internet (!), hasta weblogs con contenidos muy diversos y donde lo personal se roza poco o nada.
Yo la verdad no se que voy a contar aquí. Como en la gran mayoría de weblogs seguro que todo lo que cuento solo tiene interés para mi mismo, así que fundamentalmente haré lo que me de la gana. Solo aplicaré un poco de autocontrol por aquello de no arrepentirse de nada de lo escrito.
Me estoy liando… Mi idea con este segundo post era contarles porque he tardado tanto en tener un weblog, cuando en realidad me parecen tan interesantes. Como tampoco quiero aburrirles, ya lo contaré otro día.
Comentarios
Opinar















